El desnudo es el estado más puro de un ser humano. Atrevido, inocente, sensual, poderoso, vulnerable. No hay mayor evidencia de confianza en uno mismo que posar para un desnudo. Me fascinan las luces y sombras que produce un cuerpo, que absorbe y refleja la luz, palpita la vida dentro de esos huesos, piel, músculos y carne, elegante y provocativo, elegante y contundente.